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jueves, 27 de septiembre de 2012

Ester es Coronada Reina de Persia



Ester es Coronada Reina de Persia










Ester fue una mujer judía que vivió en el reino de Persia, un siglo después de que Nabucodonosor llevara cautivo al reino del sur –Judá– a Babilonia. Cabe destacar que aunque el nombre de Dios no aparece en el libro de Ester, Él orquestó los acontecimientos, tal como lo ilustra el nombre de Ester (que en hebreo significa «en secreto»). Dios obró discretamente por medio de Ester, y su «huella» es evidente en toda la historia en la que protege a su pueblo de la destrucción. El libro de Ester comienza con un insólito «concurso de belleza» que se realiza en la corte de Asuero, el poderoso rey persa, con el fin de encontrar a alguien que reemplazara a la reina Vasti, después que esta provocara la ira del rey.Cuando quedó elegida como candidata para este concurso, Ester consultó con Mardoqueo, su primo mayor y tutor, para pedirle consejo acerca de cómo comportarse. Gracias a su belleza Ester se ganó el favor del rey, el cual Mardoqueo también se ganó cuando denunció una conspiración para asesinar al rey. Mardoqueo lo comunicó a Ester, quien a su vez avisó al rey y se aseguró de que el rey supiera que Mardoqueo tenía el mérito en el asunto. Este detalle que parece insignificante llegó a ser la clave de toda la historia.

La Mujer de Lot



  La Mujer de Lot







Había una familia que vivía allí: Lot, el sobrino de Abraham, su esposa, y sus dos hijas.

En primer lugar, Lot vivía allí fuera de la voluntad de Dios. El esgogió vivir en ese lugar años antes. Lo escogió por razones materiales. Esperaba mejorar su estado económico, y por cierto, subió en cuanto a lo político, porque leemos en el versículo 1 que “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma.”…indicando que era un oficial.


Porque Lot no buscaba la voluntad de Dios en el capítulo 13, cuando su tío le dio la oportunidad de escoger la tierra que él prefería, “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.” V. 12


Desgraciadamente, cuando nosotras escogemos mal, no sifrimos solas. Sufren las personas con quienes vivimos, y a quienes amamos más.


Así sucedió en el caso de Lot. Lot era salvo, según II Pedro 2:7. Tenía la misma oportunidad de seguir la dirección de Dios que tuvo su tío, Abraham. Pero no lo hizo. Y porque no lo hizo, daño a su familia.


De todas las maneras que un esposo, padre, líder del hogar puede sufrir al no seguir la dirección de Dios, es en la pérdida, o la falta de respeto de su esposa y de sus hijos. Es difícil que una mujer pueda seguir a un hombre que se dice ser salvo, cuando las acciones de su vida diaria no concuerdan. Así pasó en la vida de Lot.


Cuando llegaron los ángeles a avisar a Lot que sacara a su familia de aquél lugar condenado a la destrucción, llegó con sus yernos…los muchachos que estaban comprometidos para casarse con sus hijas…parecía Lot un predicador. “Levantaos, salid de este lugar; porque Jehová va á destruir esta ciudad.” Yo creo que Lot lo decía con todo su corazón. No estaba leyendo el bosquejo de un predicador famoso. Estaba predicando el mensaje que Dios había puesto en su corazón, y temía por las vidas de los que más amaba. ¡Qué lástima que no “predicó” desde un principio, en lugar de estar buscando bienes materiales, y fama. Y la Biblia dice en el mismo versículo 14, “Mas pareció á sus yernos como que se burlaba.”


Da vergüenza aún pensar en lo que pasó después de la destrucción de Sodoma. Una historia de las más horribles que hay en toda la vida…tal vez más triste que la muerte de las personas de aquella ciudad: la relación vergonzosa de Lot con sus dos hijas, quienes tuvieron hijos de su padre.


En el versículo 16, cuando los ángeles estaban sacando a la familia de Lot, hay un detalle que me hace meditar: con la amenaza de la destrucción de aquella ciudad, hubiera sido suficiente para que Lot y su familia corrieran rápido. Algo sucedió en el versículo 16 que me hace pensar cuánto en realidad amaban las cosas materiales, porque dice “Y deteniéndose él,” (Lot)…¿puedes creer esa palabra? ¡Se detuvo Lot! Los ángeles, dice la Biblia, “asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas,…y le sacaron,…” Tuvieron que sacarlos a la fuerza.


Hay una lección más en esta historia llena de tragedia.


En el siguiente versículo 17, uno de los ángeles dijo, “No mires tras ti,…” Fue un mandamiento. Fue dado directamente de Dios.


Les voy a compartir una convicción personal que yo tengo. Es un principio, y yo vivo según principios. Esta convicción, este principio, están basados en la Biblia. Cuando nuestra autoridad (el esposo, el pastor, el maestro) nos da una órden, debemos obedecerla. Aún cuando aquellos líderes se equivocan, Dios nos bendice si somos obedientes, porque debemos respetar su posición.


Tal vez porque la esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo, también lo había perdido para Dios y Su autoridad. El versículo 26 dice que ella desobedeció. “…miró atrás,” No tuvo temor a Dios ni a Su autoridad, ni mucho menos a su esposo.


Pero lo que a mí más me impresiona es la pequeña frase, “…á espaldas de él,”… ¿A espaldas de quién? ¿A espaldas de Dios? No. No podemos esconder nada de Dios.


Pero la esposa de Lot desobedió a Dios, á espaldas de su esposo, Lot, porque dice “…la mujer de Lot…” e inmediatamente dice, “…á espaldas de él,…”


La esposa de Lot había perdido todo respeto para su esposo. No le daba vergüenza engañarlo. Quería dar una pequeña miradita a su casa, a sus amigas, a su jardín, a sus animales que estaba dejando. Pero esa miradita le costó la vida, porque la última parte del versículo 26 dice, “…y se volvió estatua de sal.”

El Sembrador y La Semilla



El sembrador y La Semilla










Era una tierra árida, gris, abierta por numerosos surcos negros que zigzagueantes la cruzaban como enormes cicatrices de guerras pasadas. Desértica, amarilla, totalmente inerte, aguantaba los ardorosos rayos del sol que la quemaban las entrañas, filtrándose entre sus grietas. Ni una nube, ni un hálito de esperanza surcaba el cielo para calmar su sed amarga con una sola gota de lluvia blanca y perlada.

El Sembrador caminaba, mirando con sus bellos ojos la tierra reseca y árida. Había viajado mucho, cruzando bosques angostos, sábanas africanas, estepas blancas por la nieve, enormes montañas, y en todas ellas había dejado caer una semilla de esperanza. Abrió sus brazos de par en par y soltó aquella carga tan preciada, dejándola posar suavemente sobre la grieta abierta en la tierra llana y, sentado, esperó a ver si brotaba...

La semilla asustada se acurrucó en la grieta, temerosa de sacar sus raíces al alba. Pero poco a poco las tinieblas se tornaron blancas y estirándose inició su ascendente marcha. En su mente evocaba la adusta visión de la tierra y pensó que no sobreviviría en aquella hostil explanada. Mas de pronto en su boca cayeron gotas de agua, preciosas, sanadoras, que le dieron esperanza, y continuó subiendo por la grieta que la encerraba. Su piel comenzó a sentir el calor de los rayos del sol que con brazos amorosos la cobijaban, dándole cariño como si de un niño se tratara.

Ya veía la luz, ¿qué hacer? .... Y en un último esfuerzo se asomó a la ventana, abrió los ojos y ..... ¿Qué vio?...

La tierra no estaba muerta, negra y hastiada, sino llena de alegría, verde y azulada. Las flores con sus colores invitaban a mirarlas y los pájaros con sus cantos alegraban la mañana.

De pronto se sintió avergonzada ante tanta belleza. Ella era pequeña y fea; no tenía nada... Volvió la vista a lo alto y vio, asombrada, que lenta y cálidamente el Sembrador la esperaba. La cogió entre sus manos dulcemente y posó sobre ella su mirada. Lo que vio la semilla le alegró su apenada alma... A los ojos de Él era hermosa, llena de flores blancas, con abundante fruto que esperaba brotar. No importaba lo que hubiera sido, ni la tierra en la que había sido plantada. Lo importante es que Él la esperaba. Así como el Sembrador planta la semilla y la cuida, Jesús planta su amor en nuestro corazón y, esperando que crezca, lo riega con su sangre y lo cuida con pasión hasta que crecemos y nos miramos en sus ojos, para vernos convertidos en parte de Él como cristianos.

Los 10 Mandamientos


Los 10 mandamientos 



1. Amarás a Dios sobre todas las cosas :

Amar a Dios es uno de los 2 principales mandamientos de la Biblia junto a amaras al prójimo como a ti mismo mas adelante le diremos ¿porqué?. Amar a Dios se trata tambien sobre seguir lo que el dice y hacer lo que el dice como padre y creador


2.No tomarás el nombre de Dios en vano:



Es lo mismo que no jurar, no mencionara Dios en vano me explico ej: Hay Dios cuando pasa algo malo ya no lo hagas, tambien que no adorarás a otros dioses.


3. Santificarás el día del señor.
Hay que santificar los sábados y asistir a las iglesias( si no son malas iglesias como lo comentaremos en otros post).



4. Honrarás a tu padre y a tu madre.

Esto significa que amarás a tu padre y a tu madre el que ama a sus padres hace lo que ellos dicen ej: el que ama a sus padre no deshinra, no roba no mata y no le falta el respecto a sus padres.


5. No matarás.
Este es uno de los mandamientos mas claros simplemente no mates a ninguna persona, también a Dios no le gusta que maltrates no golpes a nadie, ni seas violento.


6. No cometerás actos impuros.


Es lo mismo que no fornicarás.


7. No robarás.

Aunque seas pobre aunque pases hambre o si lo haces por deseos este mandamiento es muy claro dice NO ROBAR.


8. No levántaras falsos testimonios ni mentirás.


Claro tambiém está este mandamiento aunque sea como dicen mentiritas aveces hay personas que se acostumbran a eso, y tambiém aunque sean mentiras sanas como dicen tambien es claro no dirás mentiras.


9.No consentirás pensamientos ni deseos impuros


Ese puede convertirse en uno de los mas dificiles mandamientos porque no todos tenemos el control de los pensamientos, yo se porque se lo digo es muy difícil hacerlo no puedes pensar en cosas malas.


10. No codiciarás los bienes ajenos.


No desearás nada de tu projimo no envidies lo de tu projimo su buey, su mujer, su casa, su sirviente nada.

martes, 25 de septiembre de 2012

Historia de Sansòn y Dalila

           

     Sanson    y   Dalila    







Aconteció después de esto que Sansón se enamoró de una mujer del valle de Sorec, cuyo nombre era Dalila.


Y fueron a ella los jefes de los filisteos y le dijeron: —Persuádele y averigua en qué consiste su gran fuerza, y con qué lo podríamos dominar para atarlo y atormentarlo. Entonces cada uno de nosotros te dará 1.100 piezas de plata.


Y Dalila dijo a Sansón: —Dime, por favor, en qué consiste tu gran fuerza, y con qué podrías ser atado para ser atormentado.


Sansón le respondió: —Si me atan con siete cuerdas de arco frescas que aún no estén secas, entonces me debilitaré y seré como un hombre cualquiera.


Los jefes de los filisteos le llevaron siete cuerdas de arco frescas que aún no estaban secas, y ella lo ató con ellas.


Ella tenía personas acechando en un cuarto. Entonces ella le dijo: —¡Sansón, los filisteos sobre ti! Pero él rompió las cuerdas como un cordel de estopa se rompe cuando toca el fuego. Y no se supo en qué consistía su fuerza.


Entonces Dalila dijo a Sansón: —He aquí que te has burlado de mí y me has dicho mentiras. Ahora dime, por favor, con qué podrías ser atado.


El le dijo: —Si me atan fuertemente con sogas nuevas que no hayan sido usadas, entonces me debilitaré y seré como un hombre cualquiera.


Luego Dalila tomó sogas nuevas y lo ató con ellas. Y le dijo: —¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y había personas acechando en el cuarto. Pero él rompió las sogas de sus brazos como un hilo.


Entonces Dalila dijo a Sansón: —Hasta ahora te has burlado de mí y me has dicho mentiras. Dime, pues, con qué podrías ser atado. El entonces le dijo: —Si tejes los siete mechones de mi cabellera entre la urdimbre, y los aseguras con la clavija del telar contra la pared, me debilitaré y seré como un hombre cualquiera. Dalila lo hizo dormir y tejió los siete mechones de su cabellera entre la urdimbre.


Luego ella aseguró la clavija y le dijo: —¡Sansón, los filisteos sobre ti! Pero al despertar de su sueño, él arrancó la clavija del telar con la tela.


Y ella le dijo: —¿Cómo, pues, dices: “Yo te amo,” siendo que tu corazón no está conmigo? Ya son tres veces las que te has burlado de mí, y no me has revelado en qué consiste tu gran fuerza.


Y aconteció que como ella le presionaba todos los días con sus palabras y le importunaba, el alma de él fue reducida a mortal angustia.


Entonces le descubrió todo su corazón y le dijo: —Nunca pasó una navaja sobre mi cabeza, porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si soy rapado, entonces mi fuerza se apartará de mí, me debilitaré y seré como un hombre cualquiera.


Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los jefes de los filisteos, diciendo: “Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón.” Entonces los jefes de los filisteos fueron a ella, llevando el dinero en la mano.


Ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas. Llamó a un hombre, quien le rapó los siete mechones de su cabeza. Entonces ella comenzó a atormentarlo, pues su fuerza se había apartado de él.


Y ella le dijo: —¡Sansón, los filisteos sobre ti! El se despertó de su sueño y pensó: “Saldré como las otras veces y me escaparé.” Pero no sabía que Jehova ya se había apartado de él.


Entonces los filisteos le echaron mano, le sacaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Y lo ataron con cadenas de bronce, para que moliese en la cárcel.


Sin embargo, después que fue rapado, el cabello de su cabeza comenzó a crecer.

viernes, 21 de septiembre de 2012


Historia del Arca de Noè





La historia del Arca de Noé pertenece a los capítulos 6 al 9 del Génesis (el primer libro de la Biblia).


Comienza con que Dios, veía que los hombres que había creado se portaban mal y se enfadó mucho, así que decidió inundar la tierra y destruir todo tipo de ser viviente. Sin embargo, se dio cuenta de que existía un hombre muy bueno que se llamaba Noé y decidió que sería él junto con su familia los que se salvarían.


Dios le dijo a Noé ( significa “consuelo” en hebreo) que construyera un arca gigantesca, y llevara con él a su esposa, a sus hijos Sem, Cam y Jafet, y las esposas de éstos. También, tenía que salvar a una pareja de cada una de las especies de animales que existía sobre la tierra, macho y hembra, y para suministrarles alimentos, le dijo que tomara y almacenara la comida necesaria. Dichas parejas deberían estar dentro del arca antes de que comenzara a llover porque ya no pararía hasta que El le avisara, y así lo hizo. Llovió sin parar durante cuarenta días y cuarenta noches inundándose toda la tierra.


Después de cierto tiempo Dios se acordó de la familia de Noé e hizo que las aguas comenzaran a decrecer de la faz de la tierra, no obstante Noé espero aún más, y cuando ya no pudo con su paciencia, destapó la cubierta del arca, y envió un cuervo para averiguar si el agua ya se había retirado completamente, el cuervo daba vueltas por todas partes y no hallando lugar donde posarse, regresó al arca.


Pero Noé no se daba por vencido, así que envió una paloma, la cual volvió al arca, lo mismo que el cuervo.


Siete días después Noé volvió a enviar la paloma, volviendo dicha ave con una ramita de olivo en el pico “a la hora de la tarde”, con lo que Noé entendió que el proceso de retiro de aguas de la tierra estaba avanzando.


Después de otros siete días el patriarca volvió a enviar la paloma, la cual no volvió más a él.


Aunque tenían ganas de abandonar el arca, Noé y su familia esperaron un mes más, hasta que que el Señor les ordenó salir.